Bajando de la ciudad ya apreciamos la belleza de los cinco ojos del puente, siendo el central el de mayor tamaño.
Pero un poco antes nos encontramos una moderna forma de cruzar el Tajo. Tras una puerta se puede ver la plataforma por la que nos podemos lanzar por una tirolina hasta una plataforma en el lado opuesto. Esta atracción esta gestionada por una empresa, que aparte de tener las llaves de los accesos, sean los empleados quienes coloque todo el sistema de seguridad que desmonten en prevención a accesos inadecuados que originen accidentes.
De frente vemos junto a la vía publica unos edificios de los cuales alguno esta dedicado a la hostelería y en lo alto los Cigarrales.
A la derecha la senda que expuse en el anterior articulo, el puente moderno y el paisaje por donde el río deja la ciudad rumbo a tierras portuguesas.
Este puente fue construido en el siglo XIII sustituyendo a uno anterior construido sobre barcas que dañaba las crecidas del río, el nombre se debe a que esta situado en la jurisdicción que por entonces pertenecía a la parroquia del mismo nombre. Es muy similar a otro en el lado opuesto de la ciudad, pero aquel tiene menos ojos al ser el vano menor.
En el siglo XIV sufre el incendio de las puertas por parte del rey Pedro I y mas tarde mas daños.
El aspecto actual se debe casi exclusivamente al arzobispo Tenorio a finales del XIV. Aunque durante el reinado de Carlos II se reformo y ensancho sus accesos y un siglo mas tarde fue pavimentado.
























































